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Según la marea

El Carnaval 2026 dejó en claro una elección colectiva de las escuelas de samba: homenajear a personas. Artistas, intelectuales, creadores, liderazgos culturales y un sambista. De la Série Ouro al Grupo Especial, la avenida será atravesada por biografías: Roberto Burle Marx, Conceição Evaristo, Leci Brandão, Ney Matogrosso, Rita Lee, Mestre Ciça, entre tantos otros. No es una coincidencia, sino una lectura del contexto.

La victoria de Beija-Flor en 2025 fue decisiva en este proceso. Al conquistar el título con un tema en homenaje al maestro Laíla, figura central en la historia de las escuelas de samba, la azul y blanco mostró que la biografía, cuando se conecta con la memoria afectiva del público y de la propia comunidad del samba, sigue siendo un camino poderoso. Y el mensaje fue asimilado.

Históricamente, el Carnaval siempre ha funcionado así. En los años 1960, Fernando Pamplona y el grupo proveniente de la Escuela de Bellas Artes de la UFRJ cambiaron la estética del desfile, introduciendo una concepción moderna y dramatúrgica. El impacto fue inmediato y seguido por otras escuelas. En los años 1970, Joãozinho Trinta llevó el espectáculo al exceso: carrozas monumentales, lujo ostentoso, grandiosidad visual, y, una vez más, la avenida acompañó, incluso con el aumento expresivo de los costos.

El mismo movimiento se observa en la música. Durante décadas, los sambas-enredo fueron largos, poéticos, llenos de imágenes y melodías sinuosas. A partir de los años 1970, gana fuerza el samba más corto, más marchado, más directo. El cambio se expandió porque funcionaba. Las comisiones de frente tal vez sean el ejemplo más didáctico de esta lógica colectiva. Durante mucho tiempo, estaban compuestas por integrantes de la vieja guardia, elegantemente vestidos, casi sin coreografía, cumpliendo un ritual de apertura. Cuando surgieron las comisiones disfrazadas, coreografiadas y con lenguaje teatral, todas siguieron. Después, cuando una escuela colocó una carroza en la comisión de frente, el efecto dominó fue inmediato. La tendencia no fue contrariada: fue incorporada.

Lo que revela 2026, por lo tanto, no es solo una "moda de los homenajes". Es el funcionamiento interno del Carnaval. La escuela que acierta no crea un desvío, crea un camino. Y, casi siempre, ese camino es seguido. La cuestión que se plantea es: ¿hasta qué punto esta tendencia, históricamente tan común en la avenida, también no impone límites a la invención? Cuando muchas miran hacia el mismo norte, se corre el riesgo de empobrecer la diversidad de soluciones.

Al transformar trayectorias individuales en temas, las escuelas reafirman el desfile como un espacio de memoria, identidad y reconocimiento popular. La biografía se convierte en alegoría, la trayectoria se convierte en samba, el individuo se convierte en símbolo. A los 94 años del desfile de las escuelas de samba, la avenida ya ha mostrado más de una vez que evoluciona no solo siguiendo caminos, sino abriendo nuevos.

*Periodista con 30 años de Carnaval